
Hace ya bastante tiempo, le había confesado a mi abuela que estaba enamorada de otro hombre y que no sabía qué hacer. Fue ahí cuando ella decidió contarme una historia.
En un pueblito cerca de Salta, se encontraba un hombre
enamorado. Cuando era muy pequeño fue hechizado por una vieja muy mala que le
dijo “Todos tus sentimientos tomaran la forma de algún animal, para que
aprendas a lidiar con ellos”. Así que en su casa tenía muchos animales, allí se
encontraban “la furia, los celos, la tristeza, la ansiedad, la alegría, el
orgullo, entre otros”. Todos aquellos en su forma animal, pero recientemente el
hombre había notado un animal nuevo, pero este tenía la forma de un conejito
blanco, puesto que no conseguía dejarlo en su casa como con los otros animales,
decido esconderlo bajo dos perros peludos, así al caminar nadie notara que el
conejito estaba allí.
Cuando fue a pasear por el pueblo en busca de trabajo,
vio a la mujer de la que estaba enamorado, como nunca había hablado con ella su
amor no era correspondido, ya que tenía a otro hombre, fue ahí cuando su conejo
empezó a crecer. Desesperado en busca de otra solución decidió esconderlo
debajo de cualquier cosa que encontrara en el camino no importara su tamaño o
movilidad.
Una vez ya escondido, vuelve a encontrarla junto a su
amado unos meses después, estaba proponiéndole matrimonio, el hombre al ver
esta escena nota que su conejo se encuentra en el suelo agonizando y que todas
esas cosas que lo encubrían ya no estaban porque se había vuelto pequeño otra
vez, fue ahí cuando decide huir.
Ya en su casa con sus otros sentimientos, se da cuenta
que el conejito que lo acompaño este tiempo, era el amor y que no podía dejarlo
allí sufriendo. Es por eso que decide ir a la casa de la mujer que había estado
amando y decirle acerca de lo que sentía, la mujer le confiesa que desde
pequeña estaba enamorada de él, pero que ese sentimiento ya no estaba. Aunque
se sentía un poco mejor el haber descargado su alma, fue a ver su conejito que
yacía en el suelo y a pedirle perdón por no haberse dado cuenta de lo que
significaba, un rayo de sol que iluminaba al conejito fue desintegrándolo en
forma de mariposas blancas que volaban hacia el cielo. Entendió que volvería a
amar, pero a la persona correcta.
FIN
Pero abuela, esto no tiene nada que ver con lo que te
conté.
“Lo sé, pero es una buena historia”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario