Heartit

martes, 6 de septiembre de 2016

La historia del amor inconcluso.



Hace ya bastante tiempo, le había confesado a mi abuela que estaba enamorada de otro hombre y que no sabía qué hacer. Fue ahí cuando ella decidió contarme una historia.

En un pueblito cerca de Salta, se encontraba un hombre enamorado. Cuando era muy pequeño fue hechizado por una vieja muy mala que le dijo “Todos tus sentimientos tomaran la forma de algún animal, para que aprendas a lidiar con ellos”. Así que en su casa tenía muchos animales, allí se encontraban “la furia, los celos, la tristeza, la ansiedad, la alegría, el orgullo, entre otros”. Todos aquellos en su forma animal, pero recientemente el hombre había notado un animal nuevo, pero este tenía la forma de un conejito blanco, puesto que no conseguía dejarlo en su casa como con los otros animales, decido esconderlo bajo dos perros peludos, así al caminar nadie notara que el conejito estaba allí.
Cuando fue a pasear por el pueblo en busca de trabajo, vio a la mujer de la que estaba enamorado, como nunca había hablado con ella su amor no era correspondido, ya que tenía a otro hombre, fue ahí cuando su conejo empezó a crecer. Desesperado en busca de otra solución decidió esconderlo debajo de cualquier cosa que encontrara en el camino no importara su tamaño o movilidad.
Una vez ya escondido, vuelve a encontrarla junto a su amado unos meses después, estaba proponiéndole matrimonio, el hombre al ver esta escena nota que su conejo se encuentra en el suelo agonizando y que todas esas cosas que lo encubrían ya no estaban porque se había vuelto pequeño otra vez, fue ahí cuando decide huir.
Ya en su casa con sus otros sentimientos, se da cuenta que el conejito que lo acompaño este tiempo, era el amor y que no podía dejarlo allí sufriendo. Es por eso que decide ir a la casa de la mujer que había estado amando y decirle acerca de lo que sentía, la mujer le confiesa que desde pequeña estaba enamorada de él, pero que ese sentimiento ya no estaba. Aunque se sentía un poco mejor el haber descargado su alma, fue a ver su conejito que yacía en el suelo y a pedirle perdón por no haberse dado cuenta de lo que significaba, un rayo de sol que iluminaba al conejito fue desintegrándolo en forma de mariposas blancas que volaban hacia el cielo. Entendió que volvería a amar, pero a la persona correcta.
FIN
Pero abuela, esto no tiene nada que ver con lo que te conté.

“Lo sé, pero es una buena historia”.